Esta semana he leído:
"...—Si haces trabajar y vivir a una criatura como un animal por la fuerza tienes que considerarla un animal, si no la empatia te volvería loco. Una vez que lo has clasificado en tu mente, no tienes ya dudas sobre tus sentimientos—. Miró hacia el río y la brisa le agitó el cabello como si fuera humo blanco. —Y si tu corazón tiene vestigios humanos de bravura y cólera, que en un hombre son virtudes, entonces tienes miedo a un animal peligroso, y como tu corazón tiene inteligencia e inventiva y la capacidad de ocultarlas, vives con miedo. Así que tienes que aplastar sus tendencias viriles y convertirle en el animal dócil que necesitas. Y si puedes enseñar a tu hijo desde el principio lo que ha de saber sobre el animal, no compartirá tu desconcierto..."
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