jueves, julio 21, 2011

Dignidad de la pobreza

Pero recomendar el ahorro a un pobre es a la vez grotesco e insultante. Es como recomendar a un hombre que se está muriendo de hambre, que coma menos. Sería absolutamente inmoral que un trabajador del campo o de la ciudad practique la frugalidad. El hombre no debiera estar dispuesto a demostrar que puede vivir como un animal mal alimentado. Debiera negarse a vivir así, y robar o pedir ayuda pública, cosa que muchos consideran una forma de robo. En cuanto a la mendicidad, es más seguro pedir que tomar; pero es más grato tomar que pedir. No: aquel pobre que es desagradecido, que no es ahorrativo, que está descontento y en rebeldía, ese hombre probablemente tiene una verdadera personalidad, y tiene mucho dentro suyo. De cualquier forma, representa una protesta saludable. En cuanto a los pobres virtuosos, uno bien puede sentir lástima de ellos, sin duda, pero no se les puede admirar. Han llegado a un acuerdo privado con el enemigo, y vendido su derecho de nacimiento por un mal plato de comida. También tienen que ser enormemente estúpidos. Puedo comprender a aquel hombre que acepta las leyes que protegen la propiedad privada, admitiendo que ésta se acumule, en tanto él mismo, bajo estas circunstancias, esté en condiciones de realizar alguna forma de vida hermosa e intelectual. Pero no puedo comprender que aquel a quien esas leyes destrozan y hacen horrible la vida, pueda estar de acuerdo con que las mismas continúen.


Oscar Wilde

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