domingo, abril 30, 2006

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(si se encuentra disponible, te contestará)

sábado, abril 29, 2006

Lectura semanal

Esta semana he leído:
"...No servimos a la Iglesia, excepto como la sirven todos los hombres y mujeres a través de sus matrimonios. La diferencia es que mientras ellos transmiten sus genes a la siguiente generación, nosotros transmitimos nuestro conocimiento: su legado se encuentra en las moléculas genéticas de las generaciones que vendrán, mientras que nosotros vivimos en sus mentes. Los recuerdos son los hijos de nuestros matrimonios, y no son ni más ni menos dignos que los hijos de carne y hueso concebidos en el amor sacramental..."

viernes, abril 28, 2006

La balada del diablo y la muerte

Estaba el diablo mal parado
en la esquina de mi barrio
ahí donde dobla el viento y se cruzan los atajos,
al lado de él estaba la muerte con una botella en la mano;
me miraban de reojo y se reían por lo bajo
y yo que esperaba no sé a quién,
al otro lado de la calle del otoño,
una noche de bufanda que me encontró desvelado
entre dientes oí a la muerte que decia así:
-"cuántas veces se habrá escapado
como laucha por tirante,
y esta noche que no cuesta nada
ni siquiera fatigarme
podemos llevarnos un cordero con sólo cruzar la calle".

yo me escondí tras la niebla y miré al infinito
a ver si llegaba ese que nunca iba a venir,
estaba el diablo mal parado
en la esquina de mi barrio
al lado de él estaba la muerte con una botella en la mano.

Y temblando como una hoja
me crucé para encararlos y les dije
me parece que esta vez me dejaron bien plantado,
les pedí fuego y del bolsillo saqué una rama pá convidarlos
y bajo un árbol del otoño nos quedamos chamuyando,
me contaron de sus vidas
sus triunfos y sus fracasos,
de que el mundo andaba loco y hasta el cielo fue comprado
y más miedo que ellos 2 me daba el propio ser humano

y yo ya no esperaba a nadie y entre las risas del aquelarre
el diablo y la muerte se me fueron amigando
ahí donde dobla y el viento y se cruzan los atajos,
ahí donde brinda la vida,
en la esquina de mi barrio.


Canta: La Renga - Disco: Despedazado por mil partes (1996)

miércoles, abril 26, 2006

Me he rascado la nariz (parte final)

Cabalística es la ciencia del meneo supremo, estudiála
El Cabal

Y el meñique fue observado, fue juzgado, y fue considerado digno de La Obra.
Preparado para su tarea, fue lentamente introducido. Poco a poco penetró la oscura cavidad que conduce al alma, sabiéndose digno de la tarea y el único capaz de llevarla a cabo.
Comprobado en la acción que llegaba hasta el punto de fricción entre la naturaleza de las cosas y la cavidad noseatelésferica, se dispuso a agitarse en forma tal que erradicara por los siglos de los siglos la molesta sensación de inseguridad ante el mundo circundante: la picazón.
Mas resultó que su agitado procedimiento no calmaba la causa de la desdicha, la tristeza, y la angustia terrenal de quien les habla.
En ese momento, las ideas acerca de la constitución del universo, la racionalidad misma de la creación, fueron puestas en duda. El sinsentido de la materia en sus múltiples formas se hizo evidente. Porque, si el dedo más digno no logra el éxito en la tarea que sabe le corresponde por derecho divino realizar, ¿qué queda del mundo?
Ante la duda, la incertidumbre, la perfecta irrealidad de la cuestión, solicité ayuda a la divinidad que todo lo oye, al Dios de los Meneos Eternos, al creador del Nunca Elefantes Nunca Gilipollas (NENGs), al provocador de multitudes y Dios de todos los siervos. A la Naranja Divinidad que mantiene nuestro karma, a la Ilustrada Presencia que guía nuestros meneos.
Y El Cabal se manifestó, cubierto de gloria, rodeado de nubes naranjas y comentó: -"cada chachi es un regalo, disfrútalo, pero no lo compartas con los enemigos"
No comprendí su palabra, y tampoco me importó mucho. Es que uno puede tener mucha fe, y creer en algo, pero la picazón era más urgente, y acuciaba hacerla desaparecer. Como las palabras de aquel que todo lo menea no me dijeron nada, hice oídos sordos, y me volví materialista. Y al volverme materialista, el cabal (sí, con minúsculas) evaporóse.
Mi propia razón entró en juego entonces, y me dí cuenta que la picazón no se debía a un pelo, ni a un mosquito, ni a un moco.
Me dí cuenta que los átomos querían acercarse a la vida, e intentaban llamar mi atención. Que las moléculas pugnaban por ser células, que las células querían ser tejido.
Lo siento, me he ido por las ramas...

Durante todo este tiempo, el dedo más delgado de la mano derecha permanecía dentro de la fosa; me percaté de ello al sentirme un poco mareado por la poca oxigenación. Fue quitado el dedo entonces de su posición antinatural, y limpiado en los bolsillos del pantalón.
¿Era lícito hacer oídos sordos al llamado de los átomos? ¿En que punto la vida, en su manifestación material, se hace conciencia? ¿Debo ser yo quien impida la evolución? En definitiva, ¿debo rascarme?
Graves dudas amigos míos, graves dudas...
Al final, triunfó la necesidad. El deseo del placer fue mayor que el llamado de la conciencia.
Comprendí que la causa de la desdicha no era la picazón, sino que era una consecuencia. Que no era la sensación lo que molesta, sino la percepción de esa sensación. Que podía obviar, olvidar y no sentir las sensaciones que disminuyen mi placer, tan sólo no prestándoles atención, dejando que sean, pero no siendo con ellas.
Dejé de creer que soy mi cuerpo, y comencé a creer que cada una de mis partes es ella misma, y entre todas son un universo. Aún el moco.
Hoy me he vuelto más sabio, comprendiendo que una picazón en la nariz puede o no ser erradicada con un dedo, pero que lo importante no es eso.
Lo importante, es no aferrarse al dedo.

(Dedicado a la comunidad de menéame)

martes, abril 25, 2006

Me he rascado la nariz

Hace rato que me venía picando la nariz, así es que he decidido tomar el toro por las astas y proceder al viril acto de rascarme.
Al principio parecía una actividad sencilla, pero no contaba con el hecho de que la nariz en realidad me picaba por dentro. Lo más probable es que fuera un moco, o algún pelo molesto.
En un acto de valor, procedí a lavarme las manos (la higiene es lo primero) y a seleccionar el dedo que acometería la ruda tarea de infiltrarse en mis zonas más íntimas.
El dedo "gordo" probablemente no entraría, lo pensé mucho y no me decidía a hacer la prueba o no, pero entonces la razón se hizo cargo y supe (como si una voz del infinito me instruyera) que debía probar.
Oh sorpresas desagradables que te depara la vida, el gordo entraba, pero no llegaba hasta el lugar de la picazón, que a estas alturas ya se estaba tornando intolerablemente torturadora. El gordo había perdido la oportunidad de convertirse en un héroe.
Lo saqué de las profundidades insondables del camino hacia mi mente, y procedí a higienizarlo con un calzoncillo usado que andaba dando vueltas por ahí.
Teniendo en cuenta que la distancia entre la entrada a la fosa y el punto localizado de la picazón era larga, deduje que el dedo mayor cumpliría a la perfección la tarea.
Procedí con todo esmero a introducirlo, cuidando de no lastimarme con la uña, pero sucedió lo inevitable...
El dedo, aún teniendo capacidad suficiente para llegar muy lejos, se detuvo en su expedición por no caber su grosor en el diámetro (más) interno de la fosa.
Hay razones que la razón no entiende, y agujeros que se niegan a ser penetrados.
Por asuntos de la cábala, el ying yang, el té de menta, y la liga de la justicia, y dándome cuenta que los dedos probados habían sido el gordo y el mayor, la lógica deductiva indicaba que el siguiente debería ser el menor. El menor, también llamado meñique, mínimo, o pedrito en algunos casos.
Lo que sucedió luego, es tan maravilloso, tan sublime, que lo dejaré para otro post...

(Continuará...)

(Dedicado a la comunidad de menéame)

lunes, abril 24, 2006

Ya quisieras...

Hacerlo así :)

(Vía posavasos)

domingo, abril 23, 2006

Lectura semanal

Esta semana he leído:
"...Nadie sabía mejor que Yaya Ceravieja lo importantes que eran los sombreros. No eran simplemente una prenda de vestir. Los sombreros definían la cabeza. Definían a quien los llevaba. Nadie había oído hablar jamás de un mago sin su sombrero puntiagudo. No sería un mago. Y, desde luego, no se sabía de ninguna bruja que no llevara sombrero... Eso tampoco tenía demasiada importancia. Lo importante no era usar el sombrero, sino el hecho de tenerlo. Cada gremio, cada profesión, tenía su propio sombrero. Por eso mismo tenían sombreros los reyes. Si a un rey le quitas la corona, sólo te queda un tipo sin barbilla que saluda tontamente a la gente. Los sombreros tenían poder. Los sombreros eran importantes. Pero las personas también..."

jueves, abril 20, 2006

La estupidez humana

Todos nosotros recordamos ocasiones en que, desgraciadamente estuvimos relacionados con un individuo que consiguió una ganancia, causándonos un perjuicio a nosotros: nos encontramos frente a un malvado. También podemos recordar ocasiones en que un individuo realizó una acción, cuyo resultado fue una pérdida para él y una ganancia para nosotros: habíamos entrado en contacto con un incauto2. Igualmente nos viene a la memoria ocasiones en que un individuo realizó una acción de la que ambas partes obtuvimos provecho: se trata de una persona inteligente. Tales casos ocurren continuamente. Pero si reflexionamos bien, habrá que admitir que no representan la totalidad de los acontecimientos que caracterizan nuestra vida diaria. Nuestra vida está salpicada de ocasiones en que sufrimos pérdidas de dinero, tiempo, energía, apetito, tranquilidad y buen humor por culpa de las dudosas acciones de alguna absurda criatura a la que, en los momentos más impensables e inconvenientes, se le ocurre causarnos daños, frustraciones y dificultades, sin que ella vaya a ganar absolutamente nada con sus acciones. Nadie sabe, entiende o puede explicar por qué esta absurda criatura hace lo que hace. En realidad, no existe tal explicación –o mejor dicho- sólo hay una explicación: la persona en cuestión es estúpida.

Carlo M. Cipolla - Las leyes fundamentales de la estupidez humana

domingo, abril 16, 2006

Lectura semanal

Esta semana he leído:
"...Si la "piratería" significa usar valor de la propiedad creativa de otro sin permiso de ese creador -tal y como se la describe cada vez más hoy día- entonces todas las industrias afectadas por el copyright hoy día son el producto o la beneficiaria de algún tipo de piratería. El cine, los discos, la radio, la televisión por cable... La lista es larga y bien podría expandirse. Cada generación le da la bienvenida a los piratas del pasado. Cada generación -hasta ahora..."

miércoles, abril 12, 2006

Sólo soy un ser humano

A menudo yo me siento
tan cansado,
como si de todas partes apuntaran hacia mí.

En el metro se me empuja,
casi pierdo el brazo,
se me empuja en el trabajo con el mismo frenesí.

Entro en unos almacenes,
veo como me vigilan,
aún así les he pedido una boquilla
y me traen unas sartenes.

Que no, que no, viejo,
sólo soy un ser humano,
vivo en paz,
como de lo que gano
y sólo aspiro a ciudadano.

Sólo soy un ser humano,
no me aprietes tanto, que me haces daño,
no te apoyes en mí, toma mi mano.

Pido fuego a una muchacha
y ni se ha enterado,
y a un taxista despiadado
le he firmado un pagaré.

Me presento en una fiesta,
vaya compromiso,
y un soldado de permiso
no ha dejado un canapé.

Me decido a ir al dentista,
se me cuela una señora,
le dedico una mirada inquisidora
y me da con la revista.

Que no, que no, viejo,
sólo soy un ser humano,
vivo en paz,
como de lo que gano
y sólo aspiro a ciudadano.

Sólo soy un ser humano
no me aprietes tanto, que me haces daño,
no te apoyes en mí, toma mi mano.


Canta: Joan Baptista Humet - Disco: Sólo soy un ser humano (1984)

¡Gracias Bernabé!

Imagine this

lunes, abril 10, 2006

Hoy, cine: "Schultze Gets the Blues"

Schultze es un tipo curioso. Vive en un lugar olvidado, donde nunca pasa nada, en Sajonia Anhalt, antigua Alemania del Este. Su vida siempre ha transcurrido apacible y aburrida entre el trabajo en la mina y las cervezas con los amigos. Cuando le llega la jubilación anticipada, poco le queda que hacer al solitario Schultze aparte de tocar el acordeón y pescar. Una noche de insomnio,
oye una melodía en la radio que le asusta e impresiona al mismo tiempo y se dedica a tocarla siempre que tiene ocasión, para horror de los habitantes de su pueblo. Hasta que un buen día, Schultze decide cambiar de vida y visitar la tierra de procedencia de su preciada música: Luisiana.

domingo, abril 09, 2006

Hoy, cine: "Die Spielwütigen" (Pasión por actuar)

Cuatro estudiantes de arte dramático son acompañados a lo largo de sus estudios en la prestigiosa escuela de arte dramático Ernst Busch de Berlín. Son muy diferentes en cuanto a su trayectoria, su mentalidad, su conducta social, pero iguales en su pasión por el teatro.
Concluyen con éxito su carrera, y participamos como observadores en sus primeras experiencias.

Lectura semanal

Esta semana he leído:
"...¿Te crees que nosotros queríamos hablar? -le espetó el conejo-. Yo era un conejo normal y corriente, la mar de feliz, y entonces, de repente, ¡pumba!, empiezo a pensar. Es una auténtica pesadilla cuando lo que quieres es realizarte como conejo. Un conejo busca hierba y sexo, no le interesan para nada los pensamientos como, «¿De dónde venimos, adonde vamos, cuál es el sentido de la vida?..."

sábado, abril 08, 2006

Hoy, cine: "Der Untergang" (La caída)

En abril de 1945, hace 60 años, Adolfo Hitler pasaba los últimos días de su vida y su imperio escondido en un sótano de concreto a 15 metros de profundidad. Las batallas del frente oriental ya no ocurrían en los bosques de Rusia o en las fronteras de Polonia sino en los barrios de Berlín. El ejército soviético estaba apenas a unas cuadras de distancia de los búnkers del Führer.

"Esta película no pretende solucionar nada sino generar interrogantes. Hay que enfrentar la historia. Acercarse a él y hacerlo humano, contribuye a desmitificarlo como algunos han pretendido"

domingo, abril 02, 2006

Lectura semanal

Esta semana he leído:
"...Falló, y hubo dolor en su espalda, y algo húmedo. Cuando se puso de nuevo en pie aulló: —¡No puedes hacerme esto! ¡Soy un hombre! ¡No un toro!
Hubo un sonido de aplausos.
Corrió hacia la cosa oscura seis veces, intentando agarrarla, asirla, hacerle daño. Cada vez fue él quien sufrió daño. Finalmente se puso en pie, jadeando y respirando pesadamente, y le dolían los hombros y le dolía la espalda, y su mente se aclaró por un momento y dijo: —Tú eres Dios, ¿verdad? Y ésta es la forma en que Tú juegas..."