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martes, diciembre 04, 2012

Mochilero - Segunda parte

Luego de haber pasado la noche en la comisaría de la ciudad de Ituzaingó, y conocido por dentro las instalaciones de la EBY (Entidad Binacional Yacyretá), caminé desde la ciudad hasta el peaje, unos seis o siete kilómetros. Comencé a hacer dedo, con la idea de conseguir transporte directo a Posadas, capital de Misiones, o más allá de ser posible.
Estuve un par de horas esperando, hasta que finalmente una camioneta se detuvo y me hicieron subir atrás. El viaje estuvo bien, principalmente por las ondulaciones y el verde que se veía en todas direcciones. En determinado momento comenzó a llover y me mojé un poco, pero la alegría de estar viajando compensaba.

Llegamos finalmente al hipermercado que se encuentra en las afueras de la ciudad, junto a la estación terminal, y los chicos que manejaban me dijeron que tenían que detenerse allí, pero que luego seguían hasta el centro de la ciudad, que si quería esperarlos los esperara y me llevaban ese otro trecho. Acepté, y entré con ellos al hipermercado. Creo recordar que compré un poco de fruta para el almuerzo, ya que era mediodía. Seguimos viaje, y me dejaron a unas cuadras del río, luego me indicaron cómo llegar hasta la costa.

Caminé en bajada y en zigzag hasta que di de narices contra un camping que había en ese momento sobre la costa. Ya que estaba, y previendo que en algún momento debía dormir, pregunté si era posible acampar sin carpa y me contestaron que no.
Seguí paseando, ahora sobre la costanera que parecía inaugurada hace poco tiempo; a esa hora no había mucha gente, lo cual siempre es algo bueno si uno quiere disfrutar de ciertas cosas.
En determinado momento me crucé con una chica delgadita, de remera a rayas, que caminaba despacio y tenía un nosequé, una cierta paz interior que se notaba hacia fuera. Me quedé pensando en ella un rato largo, pero seguí conociendo la costa. Un poco más tarde, decidí ir a conocer otras partes de la ciudad, como la plaza principal y el centro.

Mientras caminaba por la plaza vi a la misma chica de la costanera sentada en un banquito de allí, y como tenía ganas de conocerla o hablarle me quedé dando vueltas, acechando como quien dice. El problema es que en esa época de mi vida (ahora no sé…) era bastante tímido, así que no tenía idea de cómo iniciar conversación con una desconocida sin sentir que la estaba acosando. Luego de media hora o más tiempo hice de tripas corazón como quien dice y me acerqué con la excusa de pedirle indicaciones sobre la ciudad. Me contestó, sonriendo, que ella en realidad no era de allí, sino de Buenos Aires, y luego de intercambiar otro par de preguntas respuestas me invitó a sentarme :)

Recuerdo que charlamos de bastantes cosas, de libros en principio, ella sacando los que llevaba en su bandolera y yo el par que llevaba en la mochila. Luego, de cómo la educación previa no condiciona totalmente la posterior que uno pueda elegir. De que no es tan complicado iniciar conversación con conocidos. Etc., etc.
Finalmente ella debía irse, y no le pregunté su dirección de correo o si usaba ICQ, algo de lo que me arrepentí muchas veces después, lento que es uno.

Seguí descubriendo la ciudad, y luego, ya haciéndose de noche, volví a la costanera a pensar dónde dormiría.
Estando sentado por allí, me encontré con un compañero de facultad, pero no le pregunté sobre alojamiento, sólo nos saludamos. Luego me detuve a charlar con unos artesanos que estaban vendiendo sus pulseritas y demás cosas, y les pregunté si conocían de algún lugar donde pasar la noche sin ser esquilmado, y sin tener carpa. Me sugirieron ir a un cuartel de bomberos y preguntar si podía quedarme allí, y me pareció una buena idea.
Caminé bastante, sin tener idea de calles ni tener un mapa, preguntando a la gente, hasta que llegué a un cuartel y luego de hablar con dos bomberos me dijeron que como el superior no se encontraba no podían autorizar que me quedara. No era la mejor noticia, siendo tan de noche.

Caminando caminando di con un cybercafé, y me conecté al ICQ, donde busqué gente de Posadas que estuviera online, a efectos de pedir ayuda sobre la ciudad. Me puse a charlar con una chica que me sugirió buscar la terminal vieja de la ciudad.
Me despedí de Internet, recomendando por correo a una amiga de ese entonces que me avisara al celular sobre la posible extensión del fin de semana, ya que parecía que un feriado del martes se pasaba a lunes, lo que me daba otro día de viaje.

La terminal vieja no sé bien si no encontré, o si no había manera de descansar allí, pero pensé en ir a la terminal nueva y ver avisos de posibles pensiones económicas. Tomé un colectivo y en un rato estuve ahí. Como vi que tenían una sala de espera cerrada, decidí pasar la noche allí. Fue la primera vez que dormí por voluntad propia en una estación, más adelante se volvería una constante en mi vida: estaciones de buses, de trenes, aeropuertos, todavía me falta dormir en un puerto.

Dormir allí me hizo sentir un poco mal. Es que fue una noche fría, y comenzando la madrugada apareció gente que al parecer no tenía otro lugar donde pasarla, niños sobre todo. En mi caso había escogido pasar la noche allí, en el de ellos probablemente no había opción. Muchos años después volví a hacer noche en la misma estación, y nuevamente me encontré con gente sin techo intentando guarecerse. En otras estaciones, por ejemplo la de Santa Fe, son mucho más civilizados y no te permiten dormir dentro de la misma, no vaya a ser que alguien se escandalice.

Al día siguiente, contando con la posibilidad de tener dos días libres luego del domingo, decidí seguir viaje e intentar llegar a Puerto Iguazú, o hasta donde pudiera. Mi plan era seguir viaje todo lo posible hacia allí, y regresar en algún colectivo nocturno a Resistencia la noche previa al primer día laborable de la semana.
Se supone que la opción más fácil, estando en la terminal, era tomar un colectivo directo hasta donde fuera, pero era un viaje “de mochilero”, y había que cumplirlo de esa manera, al menos la ida.
Haciendo averiguaciones varias me sugirieron ir a control policial situado en las afueras de la ciudad, en la confluencia de dos rutas nacionales, una que se toma para ir hacia Buenos Aires, y la otra hacia Brasil.
Antes, pasé por la plaza donde había charlado con Cinthia (no sé si su nombre se escribe así, pero era ese), y le dejé un papelito con mi número de ICQ y correo a un vendedor que tenía por allí su puesto, pidiéndole que si ella volvía a aparecer ese día se lo entregara…

En el control había demasiada gente, y fue otra larga espera hasta que paró un colectivo lechero (nota: se llama así a los colectivos que se detienen en todo pueblo habido y por haber a lo largo de un determinado recorrido). Se me ocurrió charlar con el conductor, ¡y a él se le ocurrió llevarme sin pagar! También primera (pero no última) vez que hacía algo así. El trato era que debía bajarme en San Ignacio, lugar donde se encuentran unas famosas ruinas.
Cuando pasó el que controlaba los tickets me dio un poco de temor de haber interpretado mal al chofer, pero le dije que había hablado con él antes y me había permitido viajar sin pagar hasta ese pueblo. No se lo dije de esa manera, pero al final resultó que sí había sido correcta mi interpretación, porque luego de hablar con el chofer la persona del control no me jodió más.
Llegamos al pueblo, di las muchas gracias como me enseñaron a hacer y porque soy una persona muy educada, y me bajé a conocer el pueblo y las ruinas jesuíticas.

Todavía, diez años después, no tengo muy claro si en ese entonces no se pagaba, o si no haber pagado para conocer las ruinas tiene que ver con el hecho de que entré por un costado y no por la entrada principal. Quizá que casi fuera mediodía tuvo que ver un poco.
Recorrí un poco, me senté en el pasto, y cuando me cansé salí con ganas de volver a la ruta y hacer dedo hacia el oriente misionero. El universo tenía otros planes para mí, bueno, mejor dicho el gobierno. Se habían puesto de acuerdo gobierno provincial y nacional, y el feriado era únicamente en martes, nada de dos días.
Supongo que diez años atrás era una persona supuestamente más responsable que ahora, porque no se me pasó por la cabeza faltar el lunes al trabajo y no volver hasta el miércoles. Creo que hoy día la decisión hubiera sido otra :P De cualquier manera, intenté hacer dedo para regresar a Posadas, pero terminé tomando otro colectivo lechero que iba repleto de gente.

Otra cosa que me hizo sentir al tomar ese colectivo fue un brasilero, que protestaba porque íbamos todos apretados y hasta sentados contra el parabrisas. Luego de discutir con el conductor, este lo bajó en el medio de la ruta, sin ningún pueblo o parada a la vista. De ser consecuente con mis principios, hubiera debido bajarme allí también, pero antes era todavía más pusilánime que ahora, así que cerradito el pico seguí viaje.

Llegamos a la estación y compré un boleto para el primer colectivo hacia Resistencia. Llegué ya entrada la noche, tomé un urbano hacia el centro y caminé el resto hacia lo que en ese momento consideraba hogar.

Y colorín colorado…

(La primera parte se puede leer aquí).

martes, noviembre 27, 2012

Mochilero - Primera parte

La primera vez que hice dedo fue por cuestiones puramente económicas.
Siendo del interior de esta provincia, vine a estudiar a la capital, y el hecho de ser un niño sobreprotegido (sí, todavía un niño a los 19 años), hizo que a las tres semanas de estar en esta ciudad ya deseara visitar mi pueblo. Éramos varios compañeros de secundaria los que vinimos a estudiar en la misma universidad, unos cinco o seis decidimos un día volver al pueblo “haciendo dedo”.

El viaje fue largo, y a pesar de viajar un poco separados en grupos de dos, casi todos coincidimos finalmente en la rotonda que comunica la segunda ciudad del Chaco con mi ciudad natal. Al final, llegamos sanos y salvos, y hambrientos :)
Se repitió otras veces el mismo viaje, siempre yendo a dedo con un bolso de ropa sucia y volviendo en colectivo con ropa limpia y alguna que otra golosina.

El primer viaje que no fue por “necesidad” lo hice un par de años más tarde, en el año 2002. Ya era una persona que contribuye a la sociedad (ja, léase “ya había comenzado a trabajar”) y estaba viviendo en una casa diferente, junto a una amiga y su madre.
Un miércoles previo a la semana santa fui a una tienda de camping y compré una mochila, roja, y el jueves por la siesta comencé a hacer dedo dentro de la ciudad, con la idea de llegar a Misiones. Una idea un tanto tonta, por cierto, la de hacer dedo en una avenida, pero finalmente se detuvo un taxi compartido y por un poco de dinero me dejó en las cercanías del único hipermercado (en ese entonces) de la ciudad. Allí compré una bolsa de dormir, un par de panes de cereal y una botella de agua; luego caminé hasta una de las rotondas de la ciudad y comencé a hacer dedo hacia la ciudad de Corrientes.

El primer coche que se detuvo se dirigía al otro extremo de esa ciudad, lo cual era muy conveniente, pero lo inconveniente fue que pinchó una rueda y tuvimos que perder una hora arreglando el asunto. Finalmente me dejó en una de las rotondas al este, y de allí tuve que caminar varios kilómetros hasta un control policial, donde había otra gente también con destino similar. Ya de noche, conseguimos transporte hasta Itatí, y allí nos quedamos.

Estando frente a la Virgen de Itatí, compartimos mis panes, un par de sándwiches, y el agua que teníamos, que no era mucha. Le pedimos a la bendita virgen que nos consiguiera transporte, pero ni modo… Finalmente, saqué mi bolsa de dormir, la abrí y extendí como una colcha y nos turnamos para dormir un poco.

A la mañana siguiente se hacía interminable la espera, por más oraciones que le rezaran los otros compañeros a la virgen. Un par de camionetas de gitanos pasaron por allí y dos de los cinco que estábamos esperando lograron acomodarse. Los otros tres seguimos allí, sin mucha suerte. Afortunadamente habíamos conseguido agua, y unas cuantas piezas de mandioca hervida que uno se animó a pedirle a un señor que vivía por ahí.

Una camioneta toda destartalada, con la caja llena de elementos de trabajo (escaleras, mezcladora, etc.) propios de una cuadrilla de albañiles, se ofreció a llevarnos hasta Ituzaingó. El problema era que no cabíamos en la caja, o al menos eso parecía, pero era tal la desesperación por salir de allí que aceptamos sentarnos con las piernas fuera de la cajuela. Además de estar en esa posición un tanto incómoda, resultó que la camioneta no andaba muy bien y los amortiguadores traseros apenas soportaban todo el peso, lo cual hacía un poco peligroso el viaje cuando nos cruzaba algún camión y el conductor se dirigía a la banquina. Finalmente llegamos a Ituzaingó, y allí nos bajamos dos: un joven/señor que vivía en una de las viviendas (bah, en dos, un cuarto era suyo y el otro de su pareja) que había construido la EBY en tiempos de la obra, y yo.

No tenía la menor idea de dónde iría a dormir, pero la persona que se había bajado conmigo me permitió usar su baño, así es que me bañé y luego me fui a conocer la ciudad, dejando para más tarde la preocupación de dónde dormir.
Cuando ya se hizo más tarde me fui a la parroquia local, con la idea de preguntar al cura si tenía algún cuartito donde pudiera alojarme. Por ser viernes santo estaba repleto de gente, pero nunca pude dar con el cura y tampoco me atreví a insistir demasiado. Como es costumbre ahora cada vez que viajo, me fui a la plaza central de la ciudad a esperar que pasara algo. No sólo no pasaba nada, sino que además llovía de vez en cuando, así que la idea de tirar la bolsa en la plaza resultaba impracticable. La otra idea, meterme en un local bailable y amanecer allí, también era un tanto insatisfactoria. Finalmente me cansé de esperar y crucé la calle en dirección a la comisaría que se encuentra frente a la plaza de la ciudad.

Un poco mojado, con una mochila llena de nada realmente útil aparte de la bolsa de dormir, le planteé mi situación a la persona que atendía. Mentí que en la parroquia me habían enviado a preguntar allí, y el policía entre serio y burlista me dijo que esperara, que le preguntaría a un superior.
Me hicieron pasar a la oficina del superior, donde me preguntaron qué hacía de mi vida, que porqué estaba viajando así, etc. Luego, que no era un hotel y que de cualquier manera todos los calabozos estaban ocupados, pero que verían si les sobraba un colchón. Cuando confirmaron que había un colchón que podían tirar en la cocina, el comisario (bueno, no sé si era un comisario, pero era la persona a cargo en ese momento) me dijo que me podía quedar esa noche, pero que tendría que irme temprano antes de que llegara el reemplazo, alrededor de las 6 de la mañana, y que eventualmente tendrían que revisar mi mochila. Dije a todo que sí y me dispuse a pasar la noche en la cocina :)

Al día siguiente me despertaron temprano, me convidaron mate con bizcochitos, no me revisaron nada, y me despedí de ellos camino a la hidroeléctrica. Por el camino, me deshice de una trincheta que se me había ocurrido llevar por seguridad. Pude tomar el primer bus turístico en Yacyretá, y bastante temprano quedé libre para seguir mi camino.
Caminé desde la ciudad hasta el peaje que se encuentra a varios kilómetros de distancia, y comencé a hacer dedo con la idea de llegar a Posadas, la capital de Misiones.

(Continúa aquí).

domingo, mayo 01, 2011

Día de la Constitución Nacional

El 1º de mayo fue declarado Día de la Constitución Nacional, en conmemoración del aniversario de su sanción en 1853, en la Ciudad de Santa Fe.

Junto con los tratados internacionales con jerarquía constitucional, la Constitución Nacional es la ley suprema de la Nación. Es por ello que todas las demás normas deben adecuarse a ella, según lo establece su Artículo 31º. Fue sancionada en 1853 y reformada en diversas oportunidades: en 1860, 1866, 1898, 1949, 1957 y, por última vez en 1994.

El 1º de mayo de 1853 los diputados de las provincias (excepto los de Buenos Aires), reunidos en Santa Fe, sancionaron la Constitución Nacional.

La Constitución promulgada estableció:
  • Un gobierno representativo, republicano y federal. El federalismo que adoptó fue moderado ya que reconoció la autonomía de las provincias pero también organizó un poder central.
  • El poder legislativo se determinó como bicameral, el poder ejecutivo, como unipersonal, elegido por un colegio electoral y sin posibilidad de reelección y, el poder judicial, como independiente.
  • El catolicismo se reconoció como religión oficial pero se garantizó la libertad de culto.
  • Las constituciones provinciales debieron tener aprobación del gobierno nacional y, los gobiernos provinciales, pudieron ser juzgados por el Congreso Nacional.
  • El gobierno nacional tuvo poder para suspender las garantías constitucionales por medio del estado de sitio e intervenir las provincias.
  • Se declaró la ciudad de Buenos Aires como sede de las autoridades nacionales.
  • Se aseguró el ejercicio de las libertades individuales y se llamó a habitar nuestro suelo a todos los hombres de distintas nacionalidades, concediéndoles derechos civiles.

Textos de la Constitución Nacional: versión en línea (año 1994); versión en pdf; versión en línea (año 1853).


Preámbulo
Nos, los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos en Congreso General Constituyente por voluntad y elección de las provincias que la componen, en cumplimiento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino: invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución, para la Nación Argentina.


Fuente: argentina.gov.ar

jueves, julio 16, 2009

Odisea

Regresando de Bolivia, un viaje un tanto extraño que me llevó dos días completar. Ida y vuelta para terminar en el lugar al que tendría que haber llegado en un día. Dos días viajando, una noche sin dormir.

Primer día, 748 km

Ver mapa completo

A las 9.15 en Tartagal, Salta; a las 7.30 en Lavalle, Santiago del Estero.
Trayectos: camioneta de Tartagal a Mosconi; camioneta al cruce de RN34 y RN81; camión a Pichanal; camioneta a Apolinario Saravia; camión de los '60 con luces que se apagaban hasta Las Lajitas; camión hasta Lavalle.
Destacable: un camión que me llevó desde el punto (F) hasta el (H), viajando durante toda la noche. Me bajé en Rosario de la Frontera (G) porque me dormía, pero hacía mucho frío, así es que volví a subir y viajamos hasta el amanecer.
Error: no haberme encaminado hacia Catamarca, y haber intentado ir hacia Córdoba, con tanta mala suerte que tuve que volver por el camino ya hecho. Todo por no mirar el mapa de distancias, además de viajar sin carpa.
Comidas: una banana, un tomate, 6 masas dulces, unas pocas galletitas dulces.

Segundo día, 555 km

Ver mapa completo

A las 7.30 en Lavalle, Santiago del Estero; a las 18.30 en Joaquín V. González, Salta.
Trayectos: auto de Lavalle a Frías; camioneta de vuelta a Lavalle; auto hasta el cruce RN34 y RN16
Destacable: una persona muy interesante que me llevó desde Lavalle hasta el cruce de rutas (E), a una velocidad promedio de 170 km/h... con una máxima de 190 km/h!
Error: en JVG, haber pagado el boleto hasta Resistencia, y no hasta un punto más cercano como Saenz Peña. Nadie despertaba a los pasajeros, podría haber viajado hasta Clorinda.
Comidas: 3 masas dulces, un plato de ravioles.

No hubo dos días realmente, sino uno de 36 horas.

sábado, julio 04, 2009

Destino San Ramón de la Nueva Orán (en viaje a Bolivia)

Hora de llegada a la ruta: 07.05 hs.
Hora de llegada a Las Lajitas: 14.05 hs.
Tiempo empleado: 7 horas
Vehículos y trayectos:
  • Camioneta // Las Lajitas - Apolinario Saravia // 40 km
  • Camioneta // Apolinario Saravia - General Pizarro // 30 km
  • Camión // General Pizarro - Pichanal // 105 km
  • Remiss // Pichanal - Orán // 21 km // $ 0,00 ;)

viernes, julio 03, 2009

Destino Las Lajitas (en viaje a Bolivia)

Hora de llegada a la ruta: 06.40 hs.
Hora de llegada a Las Lajitas: 21.20 hs.
Tiempo empleado: 14 horas 40 minutos
Vehículos y trayectos:
  • Camioneta // Resistencia - Peaje // 45 km
  • Camioneta // Peaje - Saenz Peña // 125 km
  • Camioneta // Saenz Peña - Cruce RN16_89 // 42 km
  • Camión // Cruce RN16_89 - Pampa del Infierno // 48 km
  • Camión // Pampa del Infierno - Canal de Dios // 200 km
  • Camioneta // Canal de Dios - Monte Quemado // 500 m :P
  • Camioneta // Monte Quemado - Las Lajitas // 235 km

viernes, abril 24, 2009

Don Sixto Palavecino


Su música permanecerá entre nosotros.

martes, diciembre 02, 2008

jueves, julio 17, 2008

¿Héroe por un día?


Que la historia me juzgue... pido perdón si me equivoco


El jueves 17 de julio de 2008 se produjo una sesión de más de 18 horas en la Cámara de Senadores en la que se trató el proyecto de ley que contaba con media sanción de la Cámara de Diputados y que ratificaría con algunas modificaciones la resolución 125 que establecía retenciones móviles al sector agropecuario. La votación terminó empatada en 36 votos a favor y en contra, por lo cual Cobos se vio obligado a desempatar en su rol de vicepresidente de la nación y presidente de la cámara alta. Cobos votó en contra de la sanción de dicha ley, presentada en el Congreso Nacional por el oficialismo al que representaba.

Mis felicitaciones para todos los argentinos que se quedaron siguiendo el debate hasta pasadas las cuatro de la mañana, sabiendo la importancia de lo que allí se jugaba.

miércoles, junio 11, 2008

Así nos mienten I

Asegún no sé que pseudo encuestadoras, la imagen positiva de la presidente está bien alta, y los precios bajaron:

Crecimiento

Salió en este "medio" periodístico.

Entonces debo andar mal de la cabeza , de los ojos y de los oídos, ya que me parece que últimamente sólo escucho puteadas contra ella, nada de alabanzas, y más que precios bajos, veo que en algunos casos se han duplicado.

Si a los argentinos se nos diera un día
por medirnos justos con vara real
y dejar de lado tanta altanería
digo en una de esas se podría cambiar.

domingo, mayo 25, 2008

Mire que lindo mi país paisano







Viera qué lindo este país, paisano,
venga conmigo y no me mire así,
si le han vendido una postal de afuera
mire primero lo que tiene aquí.
Viera qué lindo este país, paisano,
venga conmigo y no me mire así.

Argentino Luna

lunes, julio 09, 2007

Independencia

ACTA DE LA INDEPENDENCIA
DE LAS PROVINCIAS UNIDAS EN SUD-AMERICA

En la benemérita y muy digna Ciudad de San Miguel del Tucumán a nueve días del mes de julio de mil ochocientos dieciséis: terminada la sesión ordinaria, el Congreso de las Provincias Unidas continuó sus anteriores discusiones sobre el grande, augusto y sagrado, objeto de la independencia de los Pueblos que lo forman. Era universal, constante y decidido el clamor del territorio entero por su emancipación solemne del poder despótico de los reyes de España; los Representantes sin embargo consagraron a tan arduo asunto toda la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus intenciones e interés que demanda la sanción de la suerte suya, Pueblos representados y posteridad; a su término fueron preguntados:

¿Si querían que las Provincias de la Unión fuesen una Nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli? Aclamaron primero llenos del santo ardor de la justicia, y uno a uno reiteraron sucesivamente su unánime y espontáneo decidido voto por la independencia del País, fijando en su virtud la determinación siguiente:

Nos los Representantes de las Provincias Unidas en Sud América reunidos en Congreso General, invocando al Eterno que preside al universo, en el nombre y por la autoridad de los Pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unámime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los Reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli. Quedan en consecuencia de hecho y derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas y cada una de ellas así lo publican, declaran y ratifican, comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, bajo del seguro y garantía de sus vidas, haberes y fama.

Comuníquese a quienes corresponda para su publicación y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un Manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración.

Dada en la Sala de Sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con el sello del Congreso y refrendada por nuestros Diputados Secretarios.

Google y la independencia argentina

Google se ha acordado de nuestra independencia del español explotador go home :P y lo ha recordado con un logo conmemorativo:



¡Coronados de gloria vivamos o juremos con gloria morir! (deberíamos estar todos muertos...)