Esta semana he leído:
"...Aquellas almas cándidas decidieron que los occidentales eran unos antepasados suyos a los que lloraban desde hacía mucho tiempo y que por fin habían regresado con bienes procedentes del más allá. Esta ilusión no pudo sobrevivir mucho tiempo al encuentro con los colonos, pero posteriormente se observó que en varios lugares los isleños más brillantes tuvieron otra idea mejor. Repararon en que aquellos forasteros construían muelles y embarcaderos, tras lo cual llegaban más embarcaciones y descargaban más bienes. Actuando de forma análoga y mimética, los habitantes del lugar construyeron sus propios embarcaderos y esperaron que también estos atrajeran algunos barcos. Como este modo de actuar era fútil, no consiguió retrasar el avance de los posteriores misioneros cristianos. Cuando hicieron su aparición, les preguntaron dónde estaban los regalos (y enseguida se presentaron con algunas baratijas)..."
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