Necesitada de fondos para cubrir sus cuantiosos gastos, una condesa vende unos pendientes que le regaló su marido, diciendo a éste que se han extraviado. El joyero, indiscreto, comenta al conde lo sucedido, y le vende las alhajas que, tras distintos avatares, llegarán a manos de un diplomático italiano.
0 comentarios:
Publicar un comentario