jueves, octubre 28, 2010

Sobre las moscas

Hay un chiste popular que habla acerca de una mosca que se encuentra en el tazón de sopa de un comensal, algo bastante molesto o desagradable, aunque dependiendo de la variación o versión del chiste también puede resultar en algo agradable.
Hay una cierta lección que puede extraerse del mismo, para ser aplicada a la vida cotidiana, o a ese cúmulo de reglas que algunos nos ponemos a falta de mandamientos divinos, reglas que pueden conducir a una cierta paz interior necesaria para avanzar hacia otras metas.

Supongamos a un señor, quien gusta de tomar sopa, pero a quien le desagrada terriblemente el hecho de encontrarse moscas en su sopa; no sólo eso, sino que este señor vive preocupado por el tema, así es que decide evitar la aparición de moscas en su preparada sopa, pero de una manera muy concienzuda, casi paranoica.
Para empezar, compra todas las verduras y demás ingredientes en mercados que se dicen asépticos, comprobando con mirada escudriñadora que no haya moscas volando cerca, mismas que podrían depositar huevos en sus verduras. Luego, a la hora de cortarlas, también lava cuidadosamente cada una de ellas, y realiza otra exhaustiva comprobación para cerciorarse antes de ponerlas en el agua. Llena de veneno el ambiente donde prepara la sopa, para que no venga ninguna mosca no invitada, y mientras revuelve sigue con su tarea. Finalmente, la sopa está lista.
A la hora de tomarla, se encierra en otro ambiente que le proporcione una cierta tranquilidad, y realiza su examen en todas y cada una de las cucharadas de sopa que bebe.
Evidentemente este señor puede disfrutar de una buena sopa, sin moscas en ella. Todo a costa de unas ciertas tareas necesarias que le proporcionen cierta tranquilidad.

Uno de sus conocidos también gusta mucho de tomar sopa, pero no le molesta especialmente la presencia de moscas, ya que puede quitarlas fácilmente con una cuchara, así es que disfruta del placer de tomar sopa sin todo el esfuerzo necesario para obtener una sopa inmaculada. De hecho, cuando las moscas están tan mezcladas que se hace dificil separarlas, pasa de quitarlas y se las traga sin demasiada preocupación.

Hay un tercer amigo, para el cual la sopa es sólo un alimento más, pero al que no le gusta la presencia de insectos u otras alimañas navegando en ella, así que cortando por lo sano ha decidido dejar de tomar sopa. Sus amigos adoradoresdelasopa le dicen que se está perdiendo de mucho, pero él prefiere pasar de preocupaciones o de tragar insectos, y lo hace tomando un camino fácil y cómodo: la simple decisión de no tomar sopa.

Son tres posibles posturas ante un inconveniente, pero que en definitiva son tres posturas ante la vida y tres modos diferentes de ver el mundo. Y se puede aplicar a casi todo, al hecho de ser vegano o vegetariano, a discutir o no con los demás, a relacionarse o no con determinadas personas, etc.
Por lo que he podido descubrir a medida que pasa el tiempo, y habiendo sido cada uno de los personajes, estoy llegando a la conclusión de que escoger el tercer camino es lo más sencillo para alcanzar un cierto equilibrio interior. Aquellos que escogen el segundo también lo alcanzan, y de una manera quizá más sabia, pero suele ser bastante difícil seguir ese camino si no se es una persona especialmente preparada para ello.

Es por eso que agrego esta nueva regla a mi manual de misiones e instrucciones: Abandona la sopa.

2 comentarios:

belros dijo...

el no abstenerse implica comer muchas moscas?

Taleb dijo...

no necesariamente: fíjate lo que hacen los otros señores aparte del que se las manda al buche, faltó el tercer señor que considera a las moscas parte de la sopa _siempre_