martes, abril 14, 2009

Voluntarios alejados, lejanos, lejos, o en la distancia

En un libro del cual lo único que recuerdo es que lo leí hace bastantes años, alguien hablaba de lo incomprensible que resulta a veces el hecho de que muchas personas quieran ir a ayudar al África, o a Sudamérica, a colaborar con los problemas que allí se presentan. Incomprensible porque seguramente, en la mayoría de los casos, esas personas que suelen viajar tan lejos para ofrecerse voluntarios, tienen lugares mas bien cercanos a su casa donde podrían prestar esa colaboración que ofrecen en lugares tan alejados.

Como no hay manera de que pueda saber que motiva realmente ese alejamiento a efectos de ayudar, en contraposición a una ayuda más local, me guiaré por lo que personalmente sentí al respecto cuando esa idea, la de embarcarme a países desconocidos a ayudar, se me presentó como una oportunidad.

Aquí, y en mi anterior ciudad, conocí gente que iba a ayudar a los barrios más carenciados, ya sea enseñando, o colaborando en los comedores y otras cosas por el estilo. Pero muchos de ellos aceptarían gustosos si les ofrecieran viajar a algún otro lugar a hacer lo mismo, de hecho renunciarían a esa ayuda local para brindarla en países del otro lado del mundo. ¿Es que acaso la ayuda es más necesaria allí, o más bien es un deseo personal del voluntario? No es que esté mal, si el que se ofrece desea aprovechar y conocer otros lugares y otras culturas, pero creo que es una razón de peso en esas decisiones.
Al parecer hay una mística asociada, como si el hecho de que los necesitados de ayuda fueran de otras culturas que no conocemos, de las cuales no formamos parte, estuvieran exentos de esas miserias humanas tan corrientes.
Cuando me tocó participar, muy por arriba, ya que nunca fui de comprometerme demasiado con esas cosas (o con casi ninguna), noté entre esa gente pobre, humilde y todo lo demás, las mismas miserias, o más pronunciadas, que se encuentran en la clase media. Con el agravante de que en muchos casos ni siquiera se daban cuenta de esas miserias, y las tomaban como lo más natural del mundo.
Queda definir a qué llamo miserias humanas, pero eso queda para otra oportunidad.

Entonces quizá sea eso, la gente que alguna vez trabajó con clases sociales bajas en su propio lugar, comenzó a darse cuenta de esas cosas, o se dio cuenta completamente, y en algunos casos lo aceptó conscientemente, mientras en otros se lo negó a sí misma. Luego, pensaron que en lugares lejanos esas cosas no pasaban, y a medias comprobaron que era así, no porque en realidad no ocurriera, sino porque esas miserias eran diferentes, y al no formar parte de la cultura local no pueden ser realmente conscientes de que existen.
El problema es que si una persona se sumerge en esa cultura, y participa durante varios años, al final terminará formando parte de ella, y comenzará a darse cuenta, con el consiguiente rechazo y decepción. La pérdida de la mística a partir de la comprensión.

Esto no tiene nada que ver con pobreza o riqueza, sino con esa idea del voluntariado que puede ser bastante dañina para con el voluntario. Construir en uno mismo a partir de los otros, no es realmente construir a partir de uno mismo.

Todo este texto bastante incoherente, surge luego de que alguien me preguntara si pensaba ir a Somalía. Mi repentino interés por ese país quizá motive otro post.

2 comentarios:

Anónima dijo...

Bueno, yo creo que hay un factor de exotismo: de la misma manera que nos gusta viajar lejos para conocer mundo cuando a veces no conocemos nuestro propio país, también nos gusta ayudar lejos, ignorando a los necesitados de cerca.

Además es bonito viajar y es tranquilizador poder decirse a uno mismo "eso aquí no pasaría".

También hay un factor de exhibicioniesmo social: "fijate que bueno y que solidario soy que me voy durante mis vacaciones a ayudar a gente que vive lejísimos dedicándoles mi tiempo y mi dinero." Suena muy bien cuando lo cuentas luego a gente que te encuentras tomando copas, por ejemplo.

Pero también creo que puede pasar que uno se sienta menos implicado emocionalmente con gente lejana y resulte menos duro ayudarles que a gente que percibimos muy próxima.

O dicho de otra manera: creo que coincido con las observaciones del post.

Lo que no entiendo bien es el problema de construir a partir de otros o de uno mismo...

Taleb dijo...

Eso de la menor implicación emocional significa que uno puede ser más frío o distante?
Lo de fardar también es un poco cierto a veces, pero no muy seguido... los que fardan generalmente no necesitan irse para ofrecer esa ayuda, de hecho les es más problemático.
Coincido con tus observaciones también, con casi todas ellas.
Es un problema construir a partir de otros, porque en realidad tu construcción usa unos cimientos ajenos, y cuando estos cambian, la construcción puede desmoronarse... creo que a eso apunta tu duda, al poner "el problema de construir..."
En todo caso, construir a partir de uno, es construir basándose en lo que uno quiere ser, y no en lo que se espera que seamos, o construyendo a partir de las necesidades de los demás y no de los deseos propios.